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miércoles, 17 de octubre de 2012

Defragmentando la Ansiedad:Undiálogo entre la Medicina China,la Homeopatía y el Psicoanálisis


DEFRAGMENTANDO LA ANSIEDAD: UN DIALOGO ENTRE LA MEDICINA CHINA, LA HOMEOPATÍA Y EL PSICOANÁLISIS.
Dr. Francisco Traver Torras. Hospital Provincial de Castellón.
                               
En este articulo voy a referirme a la ansiedad bajo dos aspectos distintos: el primero de ellos hace referencia a un enfoque homeostático en el sentido de que el ser humano se encuentra apresado en dos movimientos antagónicos y contradictorios, por una parte sus deseos de apego y por otra parte sus deseos de protección o autopreservación y hay que recordar en este momento que las mayores ansiedades del hombre en nuestro mundo proceden de las relaciones interpersonales, las razones de este fenómeno son evolutivas: el hombre en la actualidad carece de depredadores y además el mundo ultratecnificado que constituye nuestro hábitat se ha hecho predecible, al menos en el mundo opulento, de donde es imposible inferir amenaza alguna para la supervivencia.
El segundo aspecto es la consideración de que no podemos hablar de una sola clase de ansiedad y debemos referirnos a las ansiedades de distinta naturaleza que aquejan a los humanos y que dependen sobre todo de su momento evolutivo, es decir de las amenazas detectadas por el sujeto y que tienen que ver sobre todo con el distinto manejo sobre las separaciones que en sus distintos niveles de evolución óntica van a ir apareciendo a lo largo de su devenir como humano. Las ansiedades que aquejan al hombre de hoy y que han sido catalogadas con el nombre podo acertado de estrés, pueden clasificarse en tres grandes grupos de eventos:
-         Toxicidades del medio ambiente, concretamente del medio laboral y familiar
-         Insuficiencias genéticas o neonatales para administrar la ansiedades ordinarias que han sido llamadas por los médicos chinos los demonios interiores haciendo referencia a las emociones básicas, alegría, pena, reflexión, miedo y cólera.
-         Ansiedades de crisis, relativas a momentos de paso o transiciones de una etapa de la vida a  otra.
En este sentido me distanciaré adrede de esa concepción reduccionista que clasifica la ansiedad en función del cuadro clínico tal y como hace los sucesivos manuales DSM. Aunque estos cuadros clínicos puedan estructurarse en tres grandes grupos: ansiedad generalizada, trastorno de pánico y ansiedad social, la riqueza de las combinaciones clínicas que proceden sobre todo del manejo de las ansiedades y del entorno habitual de los sujetos me han hecho replantearme una nueva clasificación que estuviera mas cercana de los momentos evolutivos por los que atraviesa el sujeto y en una fisiopatología holística tal y como está -de hecho- contenida en la medicina china. Me ha parecido además interesante el rescatar algunos conceptos psicoanalíticos al considerar que estos hallazgos se encuentran muy cercanos a las concepciones energéticas que defiende la medicina china desde miles de años antes de que se conociera la fisiopatología de los órganos y por supuesto de las enfermedades. Al mismo tiempo y en el epígrafe de tratamientos intentaré rescatar algunos medicamentos homeopáticos que he creído relacionados con las descripciones de la fisiopatología china.
Para un psiquiatra actual adiestrado en la conocida dualidad cartesiana, cuyas consecuencias históricas han sido el olvido sistemático de la mente y el hecho mental como fenómeno energético vinculado al cuerpo, resulta llamativo que la medicina china relacione la ansiedad con el riñón. Para los médicos chinos el temor o el miedo reside en la energía Qi (innata) del riñón, y además la emoción concreta del miedo afecta a la función del órgano. Este cambio de mentalidad necesaria para entender el todo a partir de las partes y de la desarmonía entre ellas es más formal que de fondo. En efecto, la medicina china ofrece un modelo de comprensión de la totalidad del cuerpo a partir de una visión holística, es decir integradora y anda por el mismo camino que los actuales desarrollos en teoría de sistemas. Existen modelos de la mente actualísimos que no dudan en ofrecer un modelo modular  para la mente muy parecido al de la medicina china aunque siguen pecando del mismo error que el que aqueja a los médicos no psiquiatras: siguen olvidando unos al cuerpo y otros a la mente siguiendo su formación académica que no les informó en ningún caso de los individuos sino de las enfermedades.
Tratar las enfermedades me sigue pareciendo uno de las mayores errores en los que ha caído nuestra medicina actual y que aunque aparentemente ha servido para un progreso en distintas disciplinas en Medicina (como por ejemplo la Cirugía) ha supuesto también una clara línea de división entre los médicos somáticos (que tratan enfermedades verdaderas y objetivas ) de aquellos médicos iconoclastas y extravagantes que no tratan sino enfermedades subjetivas, es decir aquellas que no pueden medirse, detectarse con aparatos o verse al microscopio. Por desgracia esta actitud es la regla entre la clase medica (y también en la psiquiátrica), quizá por esta razón la cronicidad y las enfermedades llamadas psicosomáticas evolucionan rápidamente hacia trastornos físicos lesionales al no ser identificadas a tiempo y corregidas según los cánones de la medicina preventiva que es la única medicina útil para resolver estos problemas antes de que emerjan.
Todo está relacionado con el todo y la mente en una forma distinta de organización de la materia, este va a ser pues el nudo de argumentación de este articulo, al mismo tiempo que (en la figura de abajo) se recuerda el modo en que esas partes se encuentran relacionadas en ese todo.



Como puede observarse en la figura anterior los 5 elementos (agua, madera, fuego, Tierra y metal) se encuentran relacionados con sus vecinos de la manera siguiente:
El agua nutre a la madera, la madera nutre el fuego, el fuego nutre a la tierra, la tierra nutre al metal y el metal nutre el agua (Ley de madre hijo). Además a cada uno de estos elementos les corresponde un órgano y una víscera, una estación, un color, un sabor y una emoción. Al agua le corresponde el miedo, a la madera la ira, al fuego la alegría, a la tierra la reflexión y al metal la pena. Siguiendo con las relaciones que se desprenden de la ley de madre-hijo podremos establecer las relaciones que entre estos afectos existen: el miedo nutre la cólera, la cólera nutre la alegría, la alegría nutre la reflexión y la reflexión nutre la pena. La fisiopatología china concibe pues al ser vivo como un sistema circular y dinámico donde cada uno de estos elementos va girando buscando un equilibrio entre el interior del sistema y los vaivenes procedan del exterior o del interior.
Además de las leyes que gobiernan el intercambio entre madres e hijos, existen importantes relaciones fisiopatológicas entre abuelos y nietos, en razón de lo que se llama el elemento controlador. En este sentido la Tierra controla (absorbe) el Agua (la reflexión controla al miedo). El Agua controla (apaga) el fuego (el miedo controla la alegría). El Fuego controla (funde) el metal (la alegría controla la pena). Y el metal controla (corta) la madera (la pena controla la ira). De estas reglas se desprende que los chinos poseían ya una conceptualización acerca de lo que más tarde conoceríamos en la teoría freudiana como formación reactiva. Si la pena controla demasiado a la ira, lo que sucede es una represión de la misma que termina provocando síntomas depresivos. Se trata de la misma teorización que hace que conceptualicemos a la depresión como formas de agresión suprimida.
Al margen de estas teorizaciones generales que se encuentran disponibles en cualquier libro de psicología y medicina china me propongo circunscribirme al tema de la ansiedad propósito de este artículo.
La medicina china ofrece un modelo muy minucioso acerca de las ansiedades humanas relacionándolas con su momento evolutivo. Por ejemplo la paranoia que es – según la medicina china) un defecto de yin de riñón (o un exceso relativo o absoluto de yang) provocará unas ansiedades distintas a las que es posible observar el la ansiedad de separación, que se conceptualiza como un exceso de yin de la Tierra. Para la mejor comprensión de esta “teoría evolutiva” rescataré de la jerga psicoanalítica algunos conceptos superponibles como depresión anaclítica (en realidad anaclisis significa desesperación) o la ansiedad de fragmentación que encontramos en los pacientes esquizofrénicos. Allí donde no encuentre un nombre que pudiera resultar familiar en la jerga psiquiátrica utilizaré sinónimos acuñados por la homeopatía como por ejemplo sucede con las ansiedades de expansión que son las ansiedades específicas que conocemos como agorafobia, bastante diferentes a la claustrofobia que es una ansiedad de restricción.
LA DISOCIACIÓN COMO FENÓMENO UNIVERSAL
Si el hígado es la primera barrera defensiva frente a los nutrientes que han pasado la barrera intestinal el aparato digestivo es la primera barrera física que se interpone entre los alimentos tal y como los ingerimos procedentes del exterior y el medio interno. Así los chinos consideran que las energías del estomago y más concretamente las del intestino delgado son las destinadas a separar lo bueno y aprovechable, de lo malo y que debemos excretar. Este proceso de separación no sólo es una metáfora del trabajo en el SNC sino también un equivalente de cómo trabaja el cerebro que aprovecha en este sentido las energías del intestino delgado para esta función concreta de separación-selección. El intestino delgado es la víscera hueca que se corresponde con el corazón y el elemento fuego. En este sentido el elemento fuego y sus energías son las responsables de separar en la mente los contenidos buenos (puros) de los contenidos malos (impuros) y por tanto controlan la disociación.
La disociación puede definirse como un proceso cognitivo inconsciente que tiende a mantener separados aspectos cognitivos, afectivos y conductuales de un determinado complejo. Se trata del fenómeno contrario de la asociación y por tanto una de las funciones de la memoria y del juicio. Mantener separados aspectos distintos de una determinada imagen, idea o representación tiene evidentes ventajas económicas para la mente. Por ejemplo nos permite tener miedo de algo, sin sentir miedo hacia ese algo. Hasta el lenguaje parece que juega en cierto modo a  favor de la disociación. Así decimos que tenemos miedo a los perros cuando en realidad tenemos miedo a que nos muerdan, a las alturas cundo en realidad tenemos miedo a caernos, etc. La disociación en este sentido nos permite desplazar hacia el símbolo o el icono el temor que procede en realidad de la acción atribuible a un sujeto vivo. Esta es la razón por la que algunas personas sienten miedo ante imágenes que evocan una determinada respuesta y que conocemos con el nombre de condicionamiento. Podemos afirmar que el símbolo se comporta como un estimulo fobógeno que suplanta merced a un cierto grado de disociación al objeto-acción temidos.
Otra de las ventajas de la disociación es que nos permite librarnos de las consecuencias glandulares de determinadas emociones, concretamente de lo que Damasio ha llamado “el marcador somático”. Necesitamos al menos dos sensaciones para que nuestro organismo reaccione ante una determinada alarma, una rápida que viaje por la vía piramidal que nos advierta rauda del peligro y otra lenta que la persiga y que ponga nombre a la amenaza a fin de saber qué hacer o hacia donde huir. La primera señal en el caso del miedo es la descarga de adrenalina que provocará taquicardia, sudoración y una señal en definitiva de alerta. La otra vía lenta cognitiva es la etiqueta que pone nombre a la amenaza. A veces quedará en un simple susto (sobresalto) sin etiqueta, un proceso millones de años más antiguo que el etiquetado mismo y que representa la vía rápida que nos prepara para la lucha o la huida.
Este proceso de disociación nos permite modular la respuesta fobógena en el caso de que un determinado sujeto la utilice como mecanismo de defensa frente al pánico, cosa que hacen algunas personas que presentan ataques de pánico recortados y donde es difícil advertir el pánico mismo. Es evidente que un sujeto así tendrá un nivel de funcionamiento mucho más adaptado que aquel que sufra de ataques de pánico inesperados e invalidantes. Eso parece suceder entre aquellos que presentan vértigo en lugar del correlato glandular del miedo o simplemente breves ataques de disociación-desrealización o despersonalización.
Los trastornos de conversión hoy tan poco frecuentes en la clínica diaria han sido sustituidos por los trastornos somatomorfes o psicosomáticos merced a un mecanismo previo de disociación que oculta precisamente a la conciencia el componente afectivo principal que es desplazado al inconsciente merced a este mecanismo de disociación que permite al individuo al menos una vida más adaptada que la que se vería obligado a vivir con todo el complejo afectivo, cognitivo y conductual asociado. En mi opinión, no existe somatización sin disociación. La razón es de orden económico, siempre es mejor soportar un dolor de espalda que volverse loco. Pero existe además otra razón por la que determinados sufrimientos no están aparentemente en la mente de los individuos sino en su cuerpo. Para que un determinado malestar se haga mental tiene que lograr ascender desde el órgano pertinente hasta el cerebro y no todas las energías suben. Para hacerlo tienen que lograr enfermar una serie de órganos que hacen de parapeto a la energía hasta llegar al bazo que es el que dispone de la energía ascendente necesaria para lograrlo, lo hace a través de la hematopoyesis y de la sangre que es en definitiva la que alimenta al cerebro.
En este sentido la disociación es un mecanismo benéfico que sólo cuando se hace demasiado rígido comienza a plantear problemas y cuyos soportes energéticos y fácticos son las energías del intestino delgado y el propio lenguaje: un invento para propiciar la disociación que permitió al hombre escapar de las influencias del determinismo puro y alejar el temor mediante la representación del objeto temido hacia el icono o el símbolo.

Caso nº 1    

Paciente de 58 años de edad que consulta por un cuadro de depresión mayor. El cuadro se inicia después de un cambio de domicilio que la familia había hecho seis meses antes de la consulta. La familia que vive en un ambiente rural se había mudado a un piso nuevo que la mujer decoró a su gusto y cuya decisión había sido compartida por toda la familia y vivida como una mejora en su calidad de vida. Cuando le pregunté acerca de esta contradicción la paciente me dijo que tenía mucho cariño a su antigua calle (que por otra parte se encontraba a dos manzanas de su vivienda actual). Confrontada con esta nueva contradicción, la paciente me confesó que el problema era que ahora no podía ya participar en las tertulias espontáneas que se formaban en su antigua casa que había sido una tienda y que aun después de haber sido clausurada seguía siendo punto de reunión de la vecindad, algo que en la actualidad evidentemente había cesado debido a la mudanza. En este caso es muy evidente como la ansiedad de esta mujer y su consecuente depresión procedía del hecho de “haber perdido el contacto”, mientras que su mecanismo disociativo estaba destinado a ocultar precisamente esta necesidad que aparecía como un enigma y una paradoja: empeorar al mejorar. En este caso el símbolo no era la casa, sino el apego a sus amistades. El cambio de domicilio ocultaba precisamente esta información esencial.

Caso nº 2

Paciente de 24 años diagnosticada de bulimia purgativa e ingresada en un dispositivo hospitalario para trastornos alimentarios debido a la gran perdida de peso y a la incoercibilidad de sus maniobras eméticas. Después de tres ingresos prácticamente consecutivos procedente de urgencias se evidencia que la paciente no presenta una bulimia clásica: no persigue la delgadez, ni está obsesionada por el físico, ni existe sobrepeso o atracones, se trata de un trastorno por somatización. La paciente utiliza el vómito como una forma de “sacarse de dentro” algo pernicioso que por una parte la tranquiliza y por otra la “obliga” a depender de alguien que la cuide y provea. Los ingresos sucesivos en el Hospital son breves y tranquilizadores, pero apenas es dada de alta la paciente vuelve a recaer. La paciente es tomada por un terapeuta en psicoterapia quien la confronta con sus necesidades básicas de sustento y atención. La paciente acepta esta interpretación pero afirma “no lo siento, no puedo sentirlo, solo puedo vomitar” a pesar de que concluye que la interpretación de su deseo de dependencia es cierta. La paciente es hija de padres divorciados y dice que su madre la mimó mucho de pequeña, pero los problemas comenzaron apenas ella sintió necesidad de emanciparse. La madre se opuso a una relación sentimental que mantuvo con su primer novio por considerarlo inadecuado, a raíz de esta negativa la paciente presentó una depresión que precisó tratamiento psiquiátrico. Más tarde la madre y después de conseguir que la paciente rompiera con su novio, eligió una pareja similar a la que tanto criticó en su hija, a raíz de este incidente la paciente decidió irse a vivir sola, pero al poco tiempo conoció a un chico que era adicto a las drogas pero que le gustaba mucho. Fue precisamente ante la impredictibilidad de esta relación que la “obligaba a cuidar de otro” que la paciente comienza su cuadro de somatización con vómitos provocados y espontáneos.

Caso nº 3

Paciente de 21 años de edad, que vive con su padre y su abuela paterna. Los padres están divorciados desde que ella tenía 3 años. La madre se fue de casa hacia una localidad vecina donde aun vive, sin embargo han mantenido desde siempre el contacto, debido a que no se trató de un divorcio traumático. Después de una experiencia sentimental en la que su pareja la abandonó, la paciente comienza un cuadro de pánico que en el momento en que la veo ha sido sustituido por una forma recortada de desrealización. La paciente nota episodios fugaces de desdoblamiento del Yo, se ve desde fuera, distorsiones perceptivas en las caras de los demás y presenta fenómenos de autoscopia. No consume drogas y lleva una vida sana, se dedica al deporte, pero se muestra muy preocupada por volverse loca. En este caso podemos observar con claridad el propósito de la disociación y al mismo tiempo los temores que la misma infunde y que podemos intuir en los consumidores de drogas psicotrópicas: una experiencia inusual que los pacientes no pueden integrar o dar forma apareciendo temores de disgregación. Aunque más tarde volveremos sobre estos casos en la consiguiente clasificación de las ansiedades es bueno recordar que en ninguno de ellos se encuentra estropeada la confianza básica que los chinos suponen que se encuentra en la Tierra. Sus relaciones y sus respectivas evoluciones comprometen de algún modo sus vínculos, pero el suelo de estos se encuentra forjado y a buen recaudo. Sus fallas proceden de la dificultad de expansión de estos vínculos, una función que compromete al Metal, cuyas energías precisamente proceden de la Tierra (La Tierra es la madre y nutre al metal).
En estos ejemplos anteriores observamos una de las posibilidades de disarmonía entre la Tierra y el Metal, en los casos anteriores la Tierra es incapaz de nutrir al metal (transformaciones de los vínculos) que correlacionan con las condiciones de déficit o carenciales o bien el exceso de Tierra (Yang de Tierra) funde el metal como sucede en el siguiente caso:

Caso nº 4

Paciente de 23 años que consulta por un trastorno por atracón, es una persona pícnica y con cierto sobrepeso que siempre ha sido alegre, cooperadora y feliz, aunque autoexigente y perfeccionista. Por razones de representación institucional perdió un año de sus estudios donde siempre había cosechado buenos resultados académicos debiendo confrontar el fracaso consecutivo y con él la posibilidad de un rechazo de su familia que en realidad no se produjo. A pesar de todo fue precisamente ante esta circunstancia fantaseada por lo que la paciente comienza a darse atracones sin purgas y a mantener oculto este síntoma hasta que debido a su estado de confusión, aislamiento y pérdida de rendimientos los padres comienzan a preguntarle y a deducir su sufrimiento clandestino. Según sus propias palabras, la razón por la que comienza su enfermedad es un exceso de compasión, cooperación, deseos de agradar y de llevar felicidad a todos. “Ahora he de pensar solamente en mi” añade. Según la medicina china la dulzura se produce por un exceso de compasión (Exceso de Tierra Yang) del mismo modo que las preocupaciones obsesivas. El perfeccionismo obsesivo premórbido de esta paciente y que parece haberse licuado con la enfermedad reside en las energías Yang del metal. En este sentido podemos afirmar siguiendo la fisiopatología china que las energías Yang de la Tierra fundieron las energías Yang del metal responsables de las transformaciones de los antiguos vínculos en otros nuevos.
UNA CLASIFICACIÓN DE LA ANSIEDAD SEGÚN LAS TRANSICIONES VITALES.-
Cada etapa de la vida se corresponde con una tarea relacionada con un tipo distinto de separación, un trabajo de duelo constante que incluye el reconocimiento del vinculo y la necesidad de expandirlo hacia otros impulsándose en las energías obtenidas de los vínculos anteriores cuya misión no es sino la de ampliar los antiguos apegos transformándolos en nuevos afectos expandidos sobre otros objetos amorosos, otros intereses cada vez más complejos y nuevos planes que recorren irremediablemente un camino preestablecido por la especie, desde el nacimiento hasta la muerte, teñido por las zozobras, habilidades y rupturas que cada cual tiene que afrontar por sus propios medios energéticos muchos de los cuales proceden de nuestros recursos genéticos, sin olvidar lo que pudimos perder o ganar en nuestra vida intrauterina y a lo largo de la vida merced al intercambio energético con los demás y con nuestro medio ambiente.
En este sentido los fracasos en las primeras etapas de las separaciones son acumulativos y representan hándicaps para elaborar exitosamente etapas más complejas de la vida posterior. De los casos antes citados es evidente que el caso nº 2 es un caso más grave que el caso nº 4 y que el trabajo de separación que no pudo concluir en relación con madre tiñe o mejor destiñe el resto de relaciones posteriores.
En todas las transiciones el elemento Tierra es central a diferencia de las ansiedades que proceden del exterior. El lector tendrá que hacer un esfuerzo para colocar a la Tierra (final del verano) en el centro de cada transformación en el sentido de que la Tierra proporciona su energía primitiva (la que se utilizó en la creación del primer vinculo) en la transformación de cualquier otro proporcionando al Metal su fuerza vital. Los chinos llaman a esta situación el Cielo Posterior.
Siguiendo a  las etapas relacionadas a continuación correlacionan con aspectos cualitativos de la ansiedad. Son las siguientes:
Ansiedad de aniquilación.-
Las ansiedades prenatales, natales e inmediatamente postnatales han sido muy poco investigadas en Psiquiatría debido a la convicción de que el SNC del niño nace inmaduro y no puede registrar choques emocionales. Naturalmente esta teoría ha sido muy contestada desde el psicoanálisis a través de la obra de O. Rank y de otros como Winnicot, Melanie Klein, Anna Freud o Spitz. Sin embargo la carencia de datos empíricos ha sido siempre un obstáculo a la hora de sistematizar las ansiedades que pueden apresar a un niño de tan corta edad. Desde que Bowlby formulara su teoría del apego, estas impresiones prenatales han vuelto a la primera línea de consideración siempre envueltas en una cierta penumbra, algo natural si de lo que se trata es de obtener datos experimentales que de ninguna manera pueden establecerse sino observando niños deprivados o los entornos que hacen a los niños vulnerables a las enfermedades mentales precoces como la esquizofrenia.
Con todo se admite que el apego es una fuerza antientropica que sirve al propósito de vencer un terror primigenio innato, se admite también que el ambiente maternal inicial proporciona sobre todo al niño certidumbres y sincronías y que este ambiente de “confianza” es suficiente para crear en el niño la confianza básica para que desde allí se desarrolle todo el despliegue de sus facultades de apego y vínculos.
Desde la tesis de Crow de que la esquizofrenia podría estar causada por un virus que infectaría a la madre durante su embarazo y posteriormente se integraría en el genoma del niño, las suposiciones de un daño connatal vuelven a estar de nuevo en la misma línea que la medicina china que siempre ha supuesto que los daños en la formación de vínculos representan las insuficiencias de la Tierra. Los chinos creen y se  representan el ciclo de los 5 elementos de manera diferente durante el embarazo (Cielo anterior) y después del parto (cielo posterior). La diferencia es que durante el embarazo el Agua tendría una posición central, es decir ocuparía el lugar de las transiciones que después del parto ocupa la Tierra. De este modo conceptualizan los chinos que es el agua, el lugar desde donde  puede afectarse el desarrollo ulterior del niño a partir de una insuficiencia de energías innatas (Qi), o por el miedo intenso sufrido por el niño que terminaría afectando al riñón (distribuidor de la energía a todo el cuerpo incluyendo el sistema nervioso central) 
Las ansiedades que presiden esta transición entre el útero y el nacimiento son disgregadoras y aniquiladoras y pertenecen a un tipo de horror prehumano, primordial. Su versión más profunda es aquella – la hebefrenia- que carece de integración entre las distintas partes que unen y separan al cuerpo del exterior, los limites del propio Yo y la unidad de sus partes, las más leves – las paranoides- procederían de una inversión entre lo que está dentro y lo que está afuera mediante un balanceo constante de la proyección y la introyección.
 Ansiedades de sustento.-
Las deprivaciones o toxicidades en la etapa oral a veces son tan sutiles que resultan difícilmente comunicables verbalmente, quedando inaccesibles a la conciencia e incluso a una potencial recriminación del hijo hacia la madre. A veces incluso se complican con pseudoexplicaciones y mitos que se aceptan sin crítica acerca de las razones por las que una madre abandona a una hija como sucedió en el caso 3 anteriormente presentado. Cuando un niño o niña pierde a uno de sus progenitores bien sea por divorcio, abandono o negligencia práctica ve interrumpido de alguna manera sus energías Tierra que gobiernan los vínculos, otras veces no se trata de una deprivación sino de una toxicidad probablemente derivada de un defecto con las energías Tierra de la propia madre y eventualmente se trata de un problema de vinculación del niño que nace con una insuficiencia connatal de sus energías Tierra o Agua.
Este tipo de problemas derivan en personalidades dependientes u orales tal y como se las conoce en la jerga psicoanalítica clásica. Tanto el caso 2 como el caso 3 presentan diversos grados de deprivación materna defendida mediante la disociación de esas necesidades y transformadas en un síntoma mental en una y en un síntoma psicosomático en la otra. En el caso 3 este síntoma se presentifica en la relación terapéutica haciendo necesarias las hospitalizaciones como medida restitutiva de la madre. El vómito, un síntoma de alarma repetitivo, compulsivo, es un síntoma que procede del estomago (Tierra) que es gobernada por la reflexión (compulsividad en la jerga actual sería su exceso e impulsividad su defecto), se vomita la comida que es precisamente el símbolo de lo que se necesita, alimento materno, cuidados, nutrición y contacto físico procedentes del amor. Lo realmente curioso de esta deprivación es que emerge no en el tiempo en que se produjo sino a raíz de otro acontecimiento que hace de amplificador del anterior, un evento genital (en los dos casos) un desengaño sentimental que agota las provisiones del corazón y del pericardio (propósito y dirección del amor). Parece ser usual que las energías que no se completaron en una etapa anterior resulten en desastres acumulativos cuando la persona tiene que pasar de etapa y en una de esas transiciones queda bloqueado por una catástrofe psicosomática o mental, dicho de una manera energética, el impulso vital no es suficiente para vencer la entropía enquistada en cada enigma que la vida va presentando, cada vez más complejo y más y más difícil de desenredar.

Ansiedad de humillación.-

El elemento Madera controla las energías que tienen que ver con la asertividad y con la agresión de defensa, es decir con la autoafirmación. Aparece precozmente en el desarrollo individual en lo que se conoce con la etapa del No, o fase sádico-anal según la teoría freudiana. La insuficiencia de estas energías se manifiesta clínicamente por un amplio espectro de trastornos que van desde la paranoia hasta la fobia social, pasando por lo que conocemos como trastorno evitativo de la personalidad. En suma correlaciona dinámicamente con el espectro de la hipersensibilidad social o con lo que Kretchsmer llamó delirio sensitivo de referencia, un espectro clínico que recorre desde psicosis breves en situaciones de estrés hasta rasgos de personalidad presididos por el temor a la humillación en situaciones de exposición. Esta clase de personas evitan activamente el escrutinio ajeno, los exámenes, hablar en público y todas aquellas situaciones donde pudieran resultar heridos ante la evaluación de otro.
El agua, el lugar donde reside la fuerza vital transmitida por herencia, el Qi, es el lugar además donde reside el riñón (y la vejiga) responsables de la distribución de la energía hacia todo el cuerpo. La insuficiencia de las energías bien genéticamente transmitidas a través del Qi como de las energías propias del riñón terminará por no nutrir adecuadamente las energías madera del sujeto lo que dará lugar a una falta de solidez de la madera. El sujeto aparece como timorato, pusilánime, poco asertivo y rencoroso. Además podrá presentar patologías de madera por supresión de la ira, estas patologías pueden dañar al hígado o vesícula biliar o a los músculos y tendones que son nutridos por energías madera.
Las ansiedades de este tipo de personas y su máxima preocupación se dirigen hacia la evitación de la humillación por lo que son de esperar maniobras contradefensivas como la escasa implicación, la tangencialidad y una cierta morosidad o indeterminación afectiva. El individuo puede parecer preparado para hacer frente a sus temores paranoides, sin embargo se encuentra muy mal dotado cuando es objeto de atenciones en un medio aceptador y acrítico. Sus descompensaciones pueden proceder de este tipo de ansiedades que ponen a prueba sus energías restantes como por ejemplo las del corazón. He observado que muchas de estas personas se descompensan cuando tienen que lidiar con afectos sexuales y amar o aceptar el amor de otros, una tarea que siempre viene complicada por ansiedades primitivas y probablemente persecutorias.

Ansiedad de exclusión.-

El complejo de Edipo se caracteriza por presentar evolutivamente el dilema de la sexuación. El niño o niña tiene que identificarse (introyectar aspectos parciales) del progenitor del mismo sexo a partir del amor hacia el progenitor de distinto sexo. Un amor que está destinado al fracaso y que sin embargo es el punto de partida de todas las transformaciones posteriores. Del complejo de Edipo siempre se sale de alguna forma herido, en tanto que el amor de padre-hija o de madre-hijo está protegido por un fuerte tabú cultural. Para un hombre, amar física y emocionalmente a una hija, demostrarle que es merecedora de toda clase de bienes afectivos y al mismo tiempo hacerlo simultáneamente con su mujer sin que ninguna salga herida en la comparación es una tarea sutil y delicada, que no obstante instalará definitivamente en la niña un sentimiento definitivo de autoestima o en su defecto una sensación permanente de incapacidad, inutilidad y fracaso. Del mismo modo para una mujer demostrar su admiración por su héroe niño sin que su marido salga lastimado es una tarea formidable que del mismo modo instalará en el jovencito una semilla de autoeficacia y amor propio.
Del complejo de Edipo como de toda etapa anterior se sale pues a partir del empuje de la fuerza vital, una fuerza antientrópica que milagrosamente extiende y expande los vínculos hacia delante y que compromete a las energías del fuego, corazón como materia prima del amor, y a las del pericardio, como amplificador de dichas energías dirigidas en un entorno de continencia y justa medida. La Tierra, depositaria de los límites también ejerce un poderoso influjo en esta etapa donde el amor que debe ser expresado, con palabras y hechos no debe comprometer el desarrollo posterior del niño o niña con actitudes excesivamente seductoras por no hablar de otras más nocivas como los abusos sexuales que comprometen definitivamente el desarrollo de los niños.
Las ansiedades de esta etapa están fundamentalmente relacionadas con la autovalía, la autoestima, la percepción de ser bella o eficaz y además de merecer la felicidad. La insuficiencia de estas energías correlaciona con defectos de la autoimagen, con actitudes masoquistas, la excesiva complacencia con los demás a quienes se rodea de un exceso de amor, seducción, atenciones o manipulación a fin de evitar las consecuencias fantasmales de la derrota que se anticipa. Si es una mujer la que presenta este cuadro su historia afectiva estará presidida por un desfile de hombres inadecuados, explotadores o egoístas incapaces de un mínimo de mutualidad. La abnegación con que estas personas parecen tratar a sus parejas no parece suficiente para contener las continuas rupturas con que su vida aparece sembrada, hasta que el agotamiento del Yang de su corazón aparece en primer plano en forma de depresión o de una enfermedad psicosomática o física.
Una de las formas de chequear las funciones energéticas del corazón es la observación de cómo reacciona una persona tras una perdida sentimental. Muchas niñas de las que hoy presentan trastornos alimentarios tienen este conocido antecedente como desencadenante de un desorden alimentario. Tras él siempre hay una insuficiencia en las energías del corazón debida a una débil salida de ese nudo gordiano evolutivo que es el complejo de Edipo. Muchas de estas niñas tienen dificultades en mantener relaciones entre sus iguales que comprometen las energías asertivas (de rivalidad)  Madera al mismo tiempo que coquetean con alguien del sexo opuesto. Las energías del corazón (hijo de la madera) comprometen a las energías de “la madre” pudiendo llegar a enfermarla. Se impone un periodo largo de amistad y camaradería entre los iguales que no debe verse comprometido por la emergencia demasiado temprana de las energías amorosas que inevitablemente despertarán rivalidad y competencia entre los niños. Algunas muchachas border-line se caracterizan precisamente por saltarse esta etapa esencial de la amistad entre iguales y demasiado pronto ingresan en una relación pasional, tormentosa y sexual sin haber solidificado previamente la etapa del “compadreo”, una etapa esencial donde probar las propias fuerzas y atractivos, la competencia y el perdón.
Considero al perfeccionismo compulsivo como una medida restitutiva del amor edípico. La niña o niño perfeccionista es un niño que trata de merecer el amor del progenitor del sexo opuesto a través de la excelencia. Desde el punto de vista energético el perfeccionismo se debe a un exceso de Yang de metal bien primario o bien a partir de un exceso de Yang de Tierra. La consecuencia de este exceso de Yang de metal es la debilidad de la Madera (el Metal corta la madera) es decir un déficit de asertividad en alguna área que puede circunscribirse a lo afectivo o emocional: la dificultad de establecer relaciones estables con alguien y conseguir amar y ser amado. Probablemente este estado es muy frecuente en mujeres actuales, liberadas y profesionales que  esconden detrás de sus rendimientos sus incapacidades instrumentales de tipo afectivo. Este estado es también frecuente en niñas anoréxicas que frecuentemente se refugian en la enfermedad como maniobra para no confrontarse con sus iguales con las que no pueden confrontarse debido a la debilidad de su madera (asertividad o rivalidad intersexual).

Ansiedad de emancipación.-

Este periodo de compadreo que Sullivan llamaba “compincheo” lleva aparejadas ansiedades que ponen a prueba también los nudos energéticos de los padres. Se trata de la conocida rebelión adolescente donde la autoridad es o bien negada o bien atacada desde posiciones anárquicas, excesivamente idealistas o marginales. Las ansiedades de esta etapa están relacionadas con la posición en el grupo y por el ensayo y el error destinados a chequear el rango social que el individuo ha alcanzado o puede llegar a alcanzar comparándose con su familia y su grupo. El lugar que uno ocupa en la jerarquía social y los instrumentos disponibles coinciden en la época que usualmente se caracteriza por dudas sobre el futuro, indecisiones profesionales y donde el niño tiene que dejar la niñez para incorporarse al mundo del trabajo o los estudios electivos.
Los padres sufren en estas circunstancias porque advierten en sus hijos los peligros de cualquier desviación pero otras veces lo que hacen es temer por su perdida  a partir de la autonomía o emancipación ganadas que sienten como una amenaza. Para algunos padres determinadas habilidades de sus hijos pueden ser consideradas peligrosas, así como determinadas formas de creatividad lo que no hace sino añadir nuevos obstáculos a la expansión de los vínculos y energías necesarios para la separación afectiva consiguiente. Probablemente el caso expuesto como nº 2 es uno de los casos donde las necesidades de expansión de la madre interfieren con las necesidades de expansión de la hija, la codicia comparativa de la madre enferma a la hija que queda decepcionada de la actitud de la madre al contemplar como su discurso no iba dirigido hacia su bienestar sino destinado a disimular su envidia.
Las ansiedades en esta transición vienen determinadas por la restricción que procede de los antiguos vínculos y la necesidad de liberarse de ellos a pesar de la seguridad del nido a la que siempre -por regresión- se podrá volver. La claustrofobia es un buen paradigma de este tipo de ansiedades, un tipo de fobia donde el individuo desplaza el propio nudo de su asfixia existencial hacia una situación que se pueda evitar, de ahí el carácter económico de esta conducta que permite al individuo disociarse del temor a su propia autonomía.
Las ansiedades restrictivas y las ansiedades expansivas están muy próximas unas de otras y muchas veces aparecen en los mismos individuos, no es infrecuente que un paciente presente ataques de pánico en situaciones de compromiso de sus movimientos de escape como en una aglomeración de gente o en una situación de conmovedora soledad o en otra donde se vea expuesto a un espacio demasiado abierto, metáfora de la posibilidad de escapar. El miedo a la libertad de Fromm podría explicar esta paradoja. En realidad restricción y expansión son aspectos Yin o Yang de la misma situación de expansión de vínculos que compromete sobre todo a las energías Agua, donde residen los temores a la muerte o a la locura o perdida de control que representan los aspectos cognitivos más frecuentes en las situaciones de ansiedad.
La etapa termina cuando el sujeto consigue introyectar dentro de si la autoridad y construir un diferenciado amor propio que posteriormente expandirá hacia otros.
En el otro extremo del continuo nos encontramos al líder carismático, religioso o político, el fanático en suma es el extremo de los desarrollos que puede llegar a alcanzar a partir de insuficientes energías en esta etapa, el poder y la intimidación de los otros como medida de la autovalía se acompaña de  temores contrafóbicos similares: la perdida del mismo a causa de un rival activa los temores paranoides, mientras que las personas que blanden limites claros en su autoconcepto son los principales enemigos de este tipo de personas que suelen morir igual que han vivido, de una forma despótica y sin amor, con un buen número de enemigos que acudirán a llorar a su entierro.

Ansiedades sexuales.-

Enamorarse es la próxima etapa de la vida que se encuentra agazapada y aparece inexorable cuando se ha completado con mayor o menor éxito la etapa anterior, en la que el individuo discrimina su lugar social. Es cierto que pueden existir amoríos y escarceos en una etapa anterior, pero esta clasificación, lo es de un modo heurístico, ideal. También lo es el concepto de enamoramiento que de ser verdadero y reciproco alcanza una permutación casi perfecta en la transferencia de afectos desde la madre Tierra original hasta el amor reproductivo.
Entiendo que el amor es sobre todo aquel que permite al individuo seguir con la marca de la especie humana, en este sentido entiendo que el amor verdadero es reproductivo, destinado a tener hijos y después nietos que permitan al individuo transformar los propios vínculos que proceden del amor sexual en otros expandidos y probablemente más solidarios y desinteresados.
El amor y el sexo pueden ir unidos o disociados como cualquier otra actividad humana. Para determinadas personas que ambos viajen en un mismo vagón de ese tren de la vida es definitivamente imposible, para otros el amor idealizado que se espera operará como un obstáculo para realizar incursiones de ida y vuelta. Otros, sienten que el amor es un sinónimo de poder, rango, afirmación del Yo o dominio. Estas personas están sometidas a múltiples problemas relacionados con ansiedades sexuales: el temor al fracaso, a la evaluación, a “quedar mal” a las enfermedades venéreas, la culpa derivada de los excesos aparecerá siempre exigiendo peaje.
Las ansiedades de esta etapa son casi siempre culpógenas y considero a la culpa como una forma de ansiedad que ha venido en suplantar a los rituales que gobiernan la relación del hombre con Dios, del mismo modo que considero a la neurosis obsesiva una forma mágica y sin sentido cultural de protegerse y de restituir energías insuficientes relacionadas con el sentimiento de deuda, culpabilidad o incapacidad para el perdón.
Sentirse uno con Dios o ser Dios son aspectos distintos del manejo y resolución que puede hacerse con el problema de la culpa que desembocará en una neurosis obsesiva o en la exaltación maniaca. Sentirse culpable devuelve al individuo un cierto control y poder sobre sus actos y siempre será mejor sentir culpa que ansiedad por las mismas razones que es preferible un dolor de espalda que una depresión. Para Hammer la ansiedad:
Se trata de una adaptación para la inseguridad atávica que ha sido nuestra compañera habitual desde el alba de los tiempos a la que hemos apaciguado mediante una serie de rituales destinados a protegernos de la desaprobación de nuestros dioses, padres, sacerdotes o clanes. La culpa representa el fracaso en el intento de incorporar la propia autoridad en la percepción de ser uno con Dios.
Las energías del corazón y del pericardio ejercen una notable influencia en este tipo de ansiedades que pueden oscilar desde las ansiedades ejecutivas, hasta el temor al abandono dependiendo de la integridad de las etapas anteriores y de la restitución que el amor genital o el sexo ejerzan sobre un individuo concreto.
La edad y también el alcohol, las drogas, el exceso de trabajo o embarazos así como una alimentación inadecuada agotan las energías constitucionales Qi y también las energías Agua que dependen del riñón. La edad seca a las personas que quedan así a expensas del Fuego de Agua. Determinados sujetos pueden resultar afectos de parafilias, perversiones o de actos impensables unos años antes y que proceden precisamente del miedo al fracaso o a la humillación que son ansiedades que proceden de etapas anteriores no exitosamente concluidas o cerradas en falso. Usualmente los pedófilos son personas que cumplen este perfil y que buscan en los niños una gratificación que no comprometa su frágil autoconcepto. Del mismo modo las celotipias que aparecen a esta edad nada tienen que ver con los celos posesivos usualmente apasionados de la edad juvenil. Este tipo de celos son absolutamente paranoides y se explican mediante una inversión absoluta de lo que está dentro y lo que está afuera. La proyección de la infidelidad es sin duda una confusión entre la incapacidad de amar (corazón cerrado) que procede del Yo y la discriminación errónea de las intenciones del esposo/a que opera como pantalla de la proyección.
Ansiedad de individuación.-
Los dos grandes desconocidos para el Yo son el Si-mismo y la muerte que analizaremos a continuación. La búsqueda e identificación del Yo con el Si-mismo es el penúltimo viaje que espera a algunas personas, aquellas que son capaces de discriminar que su Ego no coincide exactamente con él y que son capaces de entrever que el Yo está edificado sobre una base social que en gran parte responde a las exigencias de la vida y que por tanto es en gran parte un Yo fingido (falso Yo de Winnicot). Es cierto que muchas personas jamás alcanzan este grado de autenticidad y se pasan la vida creyendo que la persona o máscara que adoptan es equivalente a su Yo verdadero o si mismo. A este viaje de identificación entre uno y otro les llamó Jung proceso de individuación.
Se trata de una etapa que usualmente comienza a entreverse a edad madura cuando los compromisos con la vida, la crianza de los hijos, la rivalidad en el trabajo ya han cesado o han dejado el primer plano en la existencia, es entonces cuando el hombre puede volver su mirada hacia dentro y la considero una nueva etapa de transición. Se trata de una emergencia espiritual que algunas personas pueden sentir muy jóvenes en forma de llamada, vocación o deseo de escindirse del grupo al que pertenecen o que aparece en formas de creatividad artística, inspiración literaria, deseos de reforma política o religiosa o de solidaridad universal En mi opinión muchas personas jóvenes bien dotadas espiritualmente pueden fracasar en su deseo genuino de búsqueda de su propio Si-mismo si no han alcanzado la suficiente madurez y estabilidad en sus equilibrios energéticos para protegerse de las ilusiones de una vida contemplativa (metal) que sólo podrá llevarse a cabo cuando las energías del Fuego lleguen a su culminación creativa, algo que en mi opinión solo puede lograrse en la madurez sin el riesgo añadido de la locura o de la instalación permanente en una secta a las ordenes de un líder carismático.
Creatividad y locura han ido siempre de la mano y la nómina de personajes ilustres que han sucumbido a sus propios incendios interiores es demasiado larga y conocida por los lectores para que aparezca en este articulo un catálogo exhaustivo de todos ellos. Baste decir que el "genio" que no sucumbe a la locura (usualmente una locura maníaco-depresiva) suele ser el genio maduro o aquel que comienza su carrera creativa lejos de las turbulencias del Fuego de la juventud que siempre precisa acaparar estas energías para otros menesteres. Debussy es el prototipo de genio que comenzó tarde sus éxitos en comparación con Mozart que estalló pronto. Bach es el prototipo de genio práctico funcionarial que crió 12 hijos en comparación a las vidas turbulentas y pasionales de Schubert o Beethoven genios precoces y malparados, incluso genéticamente.
La individuación supone un cierto abandono de la tradición, un distanciamiento de los hábitos convencionales y un refugiarse en la introspección, la contemplación y la búsqueda de ese verdadero Si-mismo que durante toda la vida se encontraba agazapado, indefenso y débil tras la sombra de un Yo siempre falseado, inflado, disfrazado y fingido que nos permitió quizá sobrevivir a un medio hostil, una alimentación insuficiente, un aire viciado, unos hábitos dañinos y unas relaciones interesadas, basadas en la codicia comparativa o en el amor falseado o interesado.
Si he considerado en este articulo a la ansiedad como el resultado de la autopreservación en equilibrio con las necesidades de apego y dependencia he de decir ahora que considero la individuación como el eje desde donde se despliegan en relación con el rango y la posición todas las formas clínicas de que examinaré en un articulo próximo, en relación con las vicisitudes del proceso de individuación.
Probablemente la individuación no es una etapa sino un camino que comienza ya con la primera separación (el parto) y que continúa durante toda la vida a partir de las energías del Fuego cuya máxima culminación es como he dicho la creatividad, una forma de autotrascendencia. Algunas personas simplemente no sienten esta llama en toda su vida o bien la emplean en otras tareas lo que implica una carencia de experiencias espirituales que probablemente ni desean o añoran; en el otro extremo existen otros, quizá los más dotados genéticamente para explorar los limites de su propia trascendencia y también para transmitirnos su energía mediante sus transformaciones que inevitablemente pondrán a prueba sus energías Fuego con dos resultados bien distintos; unos pueden legar a la humanidad sus propias transformaciones energéticas y otros pueden terminar dando con sus huesos en cualquier institución mental si las energías de su pericardio no son capaces de administrar en conjunto con su energías esta llama que conocemos con el nombre de inspiración algo que sin talento y habilidades aprendidas se convierte en un fuerza desatada e inmanejable de la naturaleza..
Ansiedad ante la muerte.-

El temor a lo desconocido es probablemente el eje donde se enroscan todas las ansiedades que pueden afectar a los humanos desde la ansiedad de las transiciones hasta la ansiedad que tiene como consecuencia directa una agresión externa; Todas las ansiedades descritas hasta ahora están de alguna manera teñidas de ese miedo atávico al supremo desconocido que es la muerte, la transición suprema. Sin embargo la muerte por si misma no es solo una amenaza ubicua sino también puede ser considerada como la última transición. Nuestras sociedades opulentas temen y niegan la muerte, la combaten desde posiciones beligerantes del mismo modo que combaten toda enfermedad, como un enemigo al que combatir y vencer. La soberbia racionalista del hombre habita en las UVIS, en los Hospitales, en las camas de los moribundos alimentando la fantasía de inmortalidad e imposibilitando de esta manera la redención del ser humano, una oportunidad que se pierden la mayoría de los que transitan este último viaje, demasiado sedados o inconscientes para asumir su cambio de estado.
No solamente carecemos de una tecnología espiritual que nos permita autoredimirnos a través de la muerte sino que hemos quebrado los pocos rituales con sentido cultural que hacían de este transito algo protector y lo hemos sustituido por atenciones sofisticadas y tecnológicas que carecen de sentido cultural y son además atenciones que bordean la inhumanidad y la despersonalización. Por esta razón la gente muere en los Hospitales, y nadie sabe ni quiere acompañar a sus parientes en una dolorosa espera que pone a prueba la ansiedad que sobre la muerte alberga también el acompañante. Una ansiedad que traspasa a unos y a otros y llega también a los médicos y a las enfermeras que entre su actividad diaria tienen que lidiar con esta importante y desconocida ansiedad que pone a prueba su propia resistencia al dolor. La negación y el miedo del personal tratante puede devolverse en forma de actitudes cada vez más agresivas en una continua lucha por mantener al paciente con vida llevado la vida misma al esperpento.
La muerte sobreviene cuando se ha quemado toda la madera y el metal puede dedicar sus energías yacentes a la contemplación, es entonces el momento de acompañar al paciente en ese penoso inicio de una vida nueva, algo que sólo sin miedo a la propia muerte puede llegar a realizarse.
La ansiedad hacia la muerte se caracteriza por miedos hipocondríacos, somatizaciones digestivas usualmente relacionadas con la excreción y el catabolismo. Si el nacimiento está marcado por la maduración del aparato digestivo, la muerte se caracteriza por la deserción del propio aparato digestivo en realizar las tareas energéticas de asimilación y disociación de lo puro de lo impuro. Es posible predecir que la muerte está cerca cuando el aparato digestivo se niega a seguir trabajando para esa unidad que llamamos vida.
Arsenicum album es un buen remedio para combatir la inquietud relacionada con la muerte en tanto que Arsenicum está relacionado con el hallazgo critico de la propia identidad y Carbo vegetalis cuando esa inquietud procede de la dificultad y la falta de aire pues morir es el proceso inverso a nacer que tiene que ver con la inspiración, la muerte es la suprema exhalación donde el Qi o Prana pasa a formar parte otra vez del cosmos.


TRATAMIENTO HOMEOPÁTICO.-

Apagar el fuego.- Cuando el agua no es suficiente para detener el avance de los incendios energéticos que proceden de Yang (exceso de calor) en cualquier elemento se imponen medidas terapéuticas que tiendan a empujar a la fuerza vital hacia la restitución del equilibrio que conocemos con el nombre de salud. Hay que recordar que los excesos Yang siempre se verán acompañados de insuficiencias Yin, en un elemento o sistema o en varios. Natrum muriaticum es un buen remedio para apagar los excesos de Yang Tierra y madera, mientras que Sulfur me parece un magnifico remedio para apagar los Yang de Fuego o Agua. Del mismo modo Pulsatilla es eficaz en el mismo sentido que Natrum Muriaticum cuando el exceso de Yang Tierra se ha transformado en una actitud de excesiva dulzura, o condescendencia y falta de asertividad en aquella persona que se conforma con que le quieran aunque sea poco y con mala calidad. Lachesis es muy parecido a Sulfur en este sentido energético y apaga el exceso de posesividad, celos y rencor que proceden de un disbalance entre lo que se da y lo que se recibe. Por las mismas razones estos remedios son buenos para la menopausia una etapa de la vida donde es de esperar un recalentamiento de Yang por insuficiencia de Yin. Sepia es también un buen remedio de menopausia. Por el contrario en las mujeres asertivas, liberadas y perfeccionistas funcionará bien Ignatia que se adapta mejor al Yang de agua, cuando existe pánico y antecedentes de haber sido desencadenado por una pérdida reciente, usualmente un desengaño amoroso.
Selenium es el gran remedio de las transiciones de fuego como sustituto de Sulfur en edades avanzadas.

Cortar la madera.-

Cuando el metal no es suficiente para controlar la madera, bien por causas primarias o por un defecto del metal (que puede estar enterrado en la Tierra) o por un exceso de cólera suprimida funcionarán bien los remedios antiespasmódicos como Colocynthis, Chamomilla, Aconitum y todas las sales fosfóricas: Magnesia Phosphorica, Kali phosphoricum está indicado en edades avanzadas, del mismo modo Arsenicum album es un remedio indicado en los individuos coléricos cuando Phosphorus ya no está indicado.
A veces el Metal (expansión de los vínculos) no puede aparecer en auxilio de la madera porque su energía no se encuentra disponible por haber sido absorbido por la Tierra. Aunque la misión energética de la Tierra es la formación de vínculos y permitir su expansión en ocasiones nos encontramos con relaciones simbióticas que imposibilitan la función del Metal, hablamos entonces de Metal enterrado en la Tierra una situación de la que hablaré a continuación.
Proteger la Tierra.-
La mejor manera de proteger a la Tierra de la desertización, los incendios o las inundaciones es plantar árboles (madera) y no esquilmar sus recursos. A veces la debilidad constitucional o adquirida de la madera es insuficiente para conseguir “echar raíces” lo suficientemente profundas en la Tierra para conseguir la protección de su capa exterior. Otras veces es la acción del hombre la que atenta contra la débil protección de la misma desertizando sus recursos con la sobreexplotación maderera o de cosechas por no hablar de los pesticidas que terminan por dejar extenuada a quien debe de proteger y sostener el desarrollo del hombre. La función de Silicea es precisamente la de procurar una perfecta armonía entre la madera y la Tierra, el Sílice y los silicatos son las sales que dan consistencia a las hierbas, arbustos y árboles y representan en el humano la consistencia ósea y las energías tanto mentales como físicas que sostienen al individuo en pie, armonizando su autoafirmación con las exigencias del medio ambiente sin sucumbir al frágil equilibrio entre sistemas. Silicea es conocida como “el bisturí homeopático” y sirve para absorber o expulsar cuerpos extraños. Del mismo modo Silicea puede llegar a desenterrar el metal de la Tierra una condición conocida como estado simbiótico o ansiedad de separación, un estado que energéticamente se relaciona con la incapacidad del Metal de transformar los vínculos primarios desde la madre hacia otras personas, algo que podemos observar en niños o niñas que padecen fobia a la escuela, aunque he visto casos tan graves que incapacitan a los infantes en cualquier tipo de desarrollo de los vínculos que parecen apresados, encarcelados o sumergidos en la Tierra, una situación que frecuentemente nos obliga a tratar a la madre de sus excesos de Tierra.
Además de Silicea son especialmente útiles para desenterrar el metal las sales de fluor (el gas más caústico que se conoce), concretamente la Calcarea fluorica, Magnesia fluorica, y el Fluoricum acidum, el gran remedio narcisista. Las personas mayores se adaptarán mejor a Plumbum que a la propia Silicea. El agotamiento de los recursos de la Tierra debe tratarse con muriaticum acidum. El arquetipo de la madre agotada por sus funciones de maternidad.
Carbo animalis y Carbo vegetalis son dos remedios esenciales en la nutrición de la Tierra por medio homeopáticos.

Absorber el agua.-

La Tierra controla el exceso de agua hasta que sus recursos quedan anegados, cuando esto sucede debemos impulsar la fuerza vital detenida en el sentido de propiciar un impulso de la fuerza vital en el sentido restitutivo. Las sales de calcio se adaptan bien en los periodos de crecimiento en niños obesos, fofos y miedosos. Calcarea carbonica y Calcarea phosphorica son dos remedios homeopáticos esenciales durante el crecimiento y también en la osteoporosis. Del mismo modo Graphites es un magnifico secante del Agua en exceso y un medicamento que sigue bien a Sulfur en constituciones apasionadas y flemáticas que participan de ambos perfiles (sulfocarbónicos). Del mismo modo Natrum muriaticum apresa el agua en exceso debido a su composición química (cloruro de sodio) y está indicado cuando existe tendencia a hincharse y a retener agua que no puede ser absorbida o eliminada. Las personas mayores se adaptarán mejor a Baryta carbonica que a la propia Calcarea, como al propio Graphites al que considero el gran remedio de las transiciones de la edad adulta del mismo modo que a Ambra grisea que puede ser usado incluso en las transiciones de lactante a niño (retraso en el control de esfínteres).

Fundir el metal.-

El fuego es el elemento controlador del Metal y sus insuficiencias dan lugar a un exceso de energías metálicas que se transformaran usualmente en problemas broncopulmonares, colitis, problemas de piel y estados depresivos    . La Tierra, nutridora del metal también favorece este estado de exceso de metal desde su inconsistencia o insuficiencia. La inestabilidad, la falta de lealtad hacia los próximos y familiares induce un estado como de andar por el aire o estar en la luna, el metálico es un egoísta que unas veces absorberá literalmente de forma canibalistica las energías de otro y tarde o temprano terminará por sustituirlo por alguien que se adecue mejor a sus caprichos.

El exceso de Yang en el metal se caracteriza por la impredictibilidad, la inestabilidad y la búsqueda de sensaciones y novedades y consecuentemente con una falta de previsión para el largo plazo y consideraciones morales o de cualquier otro tipo. Desde mi punto de vista Lycopodium es el remedio que mejor se adapta a este tipo de personas cuando el sujeto prefiere los dulces y presenta lateralidad derecha. Nux vomica por el contrario es útil en aquellos frioleros, que tienen una vida presidida por el exceso incluyendo comida, alcohol y drogas, entre otros estímulos para procurarse una continua fuente de activación.. Veratrum irá bien en los casos donde una ambición desmedida entre en conflicto con la inestabilidad y las solanáceas como Hyosciamus o Stramonium funcionarán mejor en aquellos con defectos o inconsistencia de aporte de energías Tierra. La colisión entre las energías del Fuego y las energías del Metal dan lugar a una personalidad perversa, parafílica o al borde del colapso por excesos sexuales o de sus consecuencias. Platina se adaptará a las mujeres orgullosas o vanidosas con escasa consistencia para amar y que presentan tendencia a la promiscuidad o las perversiones sexuales  Conium maculatum o Agnus castus pueden resultar útiles cuando el problema se focaliza en lo sexual, bien en un agotamiento por exceso o en un defecto de las energías de Fuego que cursan con una sexualidad restitutiva del vinculo..

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